¿Sabías que según la biblia, verdaderamente existe el cielo y el infierno?
Hay muchos caminos para ir al infierno, se llaman pecados, pero afortunadamente hay un único camino para ir al cielo y tiene un nombre: JESÚS.
Cuando de corazón te arrepientes y confiesas a Jesucristo como tu Señor y Salvador, tu vida toma un giro aquí en la tierra, que te preparará para estar con Él en la eternidad, ya no serás el mismo, porque Jesús tu Salvador romperá toda cadena de pecado, de ataduras, de enfermedades, etc.
Solamente voluntariamente síguelo, lee la Biblia y busca una iglesia con sana doctrina para que conozcas el amor de DIOS y puedas ser guiado correctamente por el ESPÍRITU SANTO y así garantizar tu alma en el cielo.
Una de las cosas más difíciles, es estar esperando una respuesta de Dios y no saber que hacer ante las circunstancias tormentosas de la vida.
Cuando le hemos estado pidiendo a Dios por algo en específico y en el trayecto lo único que escuchamos es el ruido de la angustia, a pesar de que hemos tratado de escuchar su voz, ya sea por medio de su palabra, una canción, una prédica, etc.,la espera se vuelve más desesperante porque más que escuchar una aprobación o negación de Dios, es escuchar un "tremendo silencio", esto es terrible para una persona que depende completamente de Dios y más aún cuando no depende de Dios, pero ese será otro tema.
En Salmos 42:5-11, David nos muestra en esas palabras lo caótico que estaba su vida en ese momento, muchas personas se encuentran en este punto y quizá han buscado en la oración y en la biblia una respuesta, pero la angustia que sienten es como cera en los oídos, por eso es necesario tranquilizar primero al alma para que esté en paz y así poder escuchar en nuestra calma la grandeza de la voz de Dios.
En resumen:
Si hay ruido de angustia, no podremos afinar los oídos y escuchar la voz de Dios.
Si hay calma en nuestra alma, no hay ruido que interfiera para escuchar la voz de Dios.
¿Quieres escuchar la voz de Dios a pesar de tus circunstancias?
Esto es fe y parecerá cosas de locos, pero lo primero que debes de hacer es hablarle a tu alma y dile "que se calme y que espere", tal y como lo hizo David específicamente en el versículo 5 y 11.
Lo segundo que debes hacer es alabar a Dios aunque estés con mucha tristeza o desesperación, tu alma lo agradecerá a medida que lo hagas.
Salmos 37:4 nos da una poderosa llave, y es el deleitarse en Dios, solo percibe el regalo que nos da en la segunda parte del versículo, ¿es hermoso verdad?
Esta es tu promesa para hoy, pon en marcha esta llave y pronto no solo escucharás la voz de Dios, también verás respuestas que anhela tu corazón.
Oremos:
Gracias Señor por esta maravillosa llave que me has entregado el día de hoy.
Hoy le hablo a mi alma y le digo, cálmate y espera, porque en este momento me dispongo a alabar a mi Señor que vive y reina por los siglos de los siglos.
Mi boca y todo mi ser, jamás podrán callar las grandezas de Dios.
"Temible es mi Señor, se exalta como soberano sobre todo, hace misericordia a quienes le aman y guardan sus mandamientos, haciéndolos pueblo suyo.
Él es Altísimo, hermoso en su elevación, grande en consejo y poderoso en obras, cuyos ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hombres, trayendo gran liberación y regocijo a quienes le han creído".
Amén.
Síguenos en Facebook: @centrocristianoccjp Mira este video y alábale a Dios, traerá mucha bendición a tu vida. "Cantamos Aleluya" (Soulfire Revolution)
Es más que sentimientos, es entrega, dedicación, perdón. Ningún ser humano con
una naturaleza caída puede amar a Dios con todo su corazón, alma y mente las 24
horas del día. Humanamente es imposible, sin purificarnos del pecado por medio
de Jesús, y por medio de la presencia del Espíritu Santo que vive en los
corazones de los redimidos, es imposible amar a Dios en cualquier nivel, lo que
necesitamos es su poder para hacer lo imposible. Podemos iniciar buscando y
apropiándonos de ese poder en su presencia y amor.
Amar a Dios con todo nuestro
corazón es amarlo queriendo agradarle, es estar motivados y gozosos de hacer su
voluntad, es correr a diario a encontrarnos con él, en el lugar secreto.
Amar a
Dios con toda el alma, es querer compartir nuestra vida y nuestra esencia con
él y para él.
Amar a Dios con la mente, es ser conscientes de cumplir sus
mandamientos día a día, es tenerlo a él presente y aunque tengamos cosas que
hacer, sabemos que está en primer lugar, esto implica ceder nosotros para que
él se fortalezca en nuestras vidas y nuestro proceder.
A través del testimonio
de la fidelidad de Dios en tiempos de luchas y pruebas, es cuando crece cada
día más, un profundo amor por Dios. Con el tiempo, somos testigos de su
compasión, misericordia, gracia y amor por nosotros, así como su odio por el
pecado, su santidad y su justicia. No podemos amar a alguien que no conocemos,
por lo tanto, conocer a Dios debe ser nuestra primera prioridad. ¿Quieres
amarlo como él lo pide? Señor, quiero agradarte haciendo tu hermosa voluntad,
ayúdame a amarte como lo mereces, con todo corazón, alma y mente. En el nombre
de Jesucristo, amén. Deléitate con el video musical "Grande eres Dios" (Jaci Velásquez):